LOS CENTROS ESPÍRITAS 

 

La doctrina Espirita figura en la Tierra como restauradora del  Cristianismo primitivo.

            En la actualidad, hay muchos núcleos espiritas como verdaderos  templos, donde Jesús debe estar representado no por imágenes de  barro, altares ornamentados o estatuas de bronce, sino por las  actitudes esencialmente cristiana de sus frecuentadores.

            Es la religión del Espíritu, y su símbolo es el estudio doctrinario,  de la fe razonada.

            Las características de una Casa Espirita debe ser primero primar por la simplicidad, aplicando en sus construcciones e interiores lo  básico para el estudio, divulgación y práctica del Consolador. Si actúan con exagerada preocupación en ofrecer confort que lleva al  ocio, estarán huyendo de los objetivos propuestos por Jesús, olvidándose de que la verdadera fortaleza de un centro o casa espirita, desde el punto de vista de su función en la Tierra, no está en los cimientos en concreto, y si en la vivencia del aspecto doctrinario, ese sí deberá ser colocado en evidencia, fortaleciendo moralmente a los adeptos de la tercera Revelación, contribuyendo para el esclarecimiento y entendimiento de lo que realmente es el Espiritismo, lo que es el Centro Espírita, cuales son sus responsabilidades y su sagrada importancia como representante del Cristo en el planeta.

            La responsabilidad de los que están al servicio del espiritismo, es  muy grande, deben adoptar seriedad en ejecutar las tareas, para que así reconozcan, a las almas enfermas que atentan contra la obra del Señor, aprovechando las debilidades humanas, son observadas por benefactores espirituales, heraldos de los cielos, que apoyan, protegen, incentivan a todos los que cooperan de manera honesta y verdadera, mas sin quitarle, la oportunidad del aprendizaje y del testimonio.

Los componentes de un Centro Espirita adoptaron responsabilidades ante Dios nuestro Padre y el movimiento espirita y los que ejecutan cualquier función, en las benditas casas consagradas al Espiritismo, han de encontrar en el trabajo, sencillo en cuanto a la forma, profundo e importante en cuanto al fondo, esclarecimientos y estímulos para la vigencia, la oración, el estudio y el trabajo, guardando la certeza de que, lo que quiera que ocurra en el Centro Espírita, es siempre fruto de la actuación buena o mala, y siempre responsabilidad de los que lo componen. Independientemente del servicio que se ejecuta, siempre serán convocados a comparecer al tribunal de la propia conciencia, bajo los ojos atentos y severos de las leyes divinas convertidas en gran Juez que darán cuenta de sus actos. Siempre que el orgullo, la vanidad, la lengua viperina y la intolerancia penetre en los templos espiritas, estarán abriendo sus componentes brechas a los adversarios del amor alborotando la obra de Cristo. En los verdaderos Centros Espiritas el amor debe representar de manera absoluta y fiel, el propio Cristianismo, para que las infiltraciones no tengan lugar.

            En lo referente a la asistencia a los desencarnados (reunión mediúmnica) los medianeros han de mantenerse respetuosos; laboriosos espíritus amigos organizan a los necesitados programados para el intercambio, con la mayor tranquilidad.

 

La mayoría de las ideas parten de lo Alto. Los adversarios del bien procuran a los componentes de los centros y sobre todo a los de las reuniones mediúmnicas entorpecerles su primorosa labor de asistencia a los desencarnados, pero los instructores del bien suelen aconsejar a los Médiums inspirándoles firmeza en la vigilancia y en la oración.

            Los elogios de las personas a los Médiums se deberán evitar pues suelen ser uno de los obstáculos más graves en la mediumnidad, procurando evitarlos siempre, y si no se pudiera ofrecer los meritos al Creador, estimulando la continuidad de los trabajos.

            Los pedidos de pruebas sobre la inmortalidad del alma, con exigencias de amigos y parientes desencarnados, han de obtener la respuesta de parte de los Médiums con la simplicidad y en líneas generales, responder que el Señor no les autoriza ese mensaje.

Frente a esta propuesta, se deberá actuar siempre con honestidad, alegando que estas cuestiones están en manos de los amigos espirituales.

No faltarán acusadores, así como los que dudaran de las facultades, pero ello no nos debe preocupar, Cristo también pasó por eso y estamos a mucha distancia del Maestro.

            Para vencer la mediumnidad, es necesario que el médium se sienta como pequeño servidor, guardando su apasionado orgullo, venciendo la vanidad y manteniéndose en disciplinado estudio del espiritismo.

            El paso de los años proporcionará a los médiums valiosos y largos ejercicios, hasta que logren obtener las ideas de forma satisfactoria, pues muchos están muy lejos de obtener los frutos con la calidad que debieran.

            Muchos tienen grandes debitos ante las leyes divinas y precisarán trabajar mucho para agradecer al Creador la mediumnidad como conductora de su propio progreso.

            Los Médiums que tienen la producción mediúmnica reconocida, asumen un compromiso moral junto a las leyes Universales, y la falta de la vivencia de las enseñanzas superiores, le acarreara consecuencias dolorosas. Será experimentado, en sus tendencias y dificultades más intimas, por los adversarios de la causa cristiana; más la providencia divina les concedió los libros de la codificación para esclarecerle y vencer.

            No han de esperar orientadores de gran nombre, figuras en el campo de la cultura y de la religión. Pues la mayoría no tienen meritos para compartir la presencia de estos; es preciso hacer para merecer.

            Muchos permanecen en el anonimato, para probar al médium observando si consigue cumplir en la tierra lo que se propuso en la vida Mayor, sin desviarse.

            Es probable que a veces se sienta solo en el ideal que abraza. Aun así, no se ha de detener en sentimientos de auto piedad, irguiendo la frente y continuando el camino. Valiéndose de la codificación para vencer sus dificultades. Mientras persevere en el Bien los Mensajeros Espirituales estarán sustentándole.

            Para que los Médiums tengan éxito en la tarea de intercambio con los Espíritus, es esencial que jamás se envuelva con el comercio de las fuerzas psíquicas, esforzándose en la reforma intima.

Ocupando siempre su mente con pensamientos productivos, afiliándose a las obras asistenciales, consolidando en la Tierra con el propio ejemplo, los mensajes de los "Cielos" sobre la caridad.

            Ha de evitarse hablar de las experiencias mediúmnicas, revelándolas solamente cuando sea necesario esclarecer a los compañeros de jornada. Incluso en ese caso, por encima de los ejemplos personales debe estar la Doctrina Espirita; ella es quien deberá ser exaltada; es necesario ser discreto, tanto como se pueda.

            Si la vida les lanza piedras, soportarlas pacientemente, recordando que los primeros mártires, del Cristianismo, de los cuales, estamos muy lejos, no rehusaron la oportunidad de testimoniar enfrentando, por el nombre de Cristo, humillaciones y dolores. Si se permanece con este ideal, caminando con humildad, no les faltaran protección y amparo.

            El mayor compromiso es con los necesitados, por eso se debe concentrar toda la energía y amor en el beneficio a los espíritus obsesotes y desequilibrados.

            Hay que valorar y prestigiar la Casa Espírita que misericordiosamente concede un trabajo serio y disciplinado. Siendo aconsejable llevar, siempre, las producciones menos medianímicas al análisis doctrinario riguroso de los compañeros respetables, estudiosos y experimentados del movimiento Espírita, aceptando pacientemente, con humildad las orientaciones que objetiven la mejora del trabajo.

            Para la seguridad del médium es necesario se mantenga unido a la Institución Espírita. El médium debe concienciarse en que, si faltase a la sociedad, a la verdad, al deseo del bien, al estudio asiduo de la Doctrina, si buscase privilegios, haciendo un escándalo de la mediumnidad, será abandonado por los mentores. Sin olvidar que casi siempre la infiltración en las casa espiritas son programadas por los adversarios de la verdad y del bien.

            Los espíritus obsesores con perversas intenciones, trazan directrices de persecución y destrucción a las casa espiritas, ellos se quejan del alejamiento de espíritus que son arrancados de ellos, con el auxilio de la mediumnidad parlante, del dialogo engañador y de la interferencia de los emisarios del Bien. De que encarnados bajo procesos obsesivos, readquieran equilibrio, gracias a la odiosa intervención de las entidades de Luz; pues muchos encuentran en las casa espiritas tranquilidad y confort espiritual, que para ellos es abominable.

            Odian los pases por transmitir efectos positivos sobre las personas.

El centro es una dinamo de beneficencia y los espíritus perversos, multiplican sus esfuerzos para acabar con ellos.

            Las leyes Universales regulan la influencia de las entidades perversas, y todo Centro serio cuenta con la poderosa protección espiritual, millares de espíritus superiores en incesante trabajo en el bien, además de entidades sublimes le garantizan extraordinarios auxilios.

            Los espíritus perversos, programan su actuación, procurando ser discretos. Trabajan silenciosamente, en el campo de los sentimientos, sugiriendo pensamientos, estimulando irritaciones, los celos, la critica, la indignación, la susceptibilidad, la disputa, los cargos, funciones, tareas etc. Es en ese vasto campo de inferioridades humanas donde ellos trabajan, aprovechando las brechas dejadas por muchos trabajadores, sus deslices y descuidos son oportunidades para ellos infiltrarse entre los "ilustres seguidores de Jesús" es la única forma de penetrar en las instituciones, la única forma de no ser borrados por las corrientes protectoras, pues los mensajeros del Bien no pueden violar el libre albedrío de los adeptos del Cristo.

            Los espíritus elevados dicen que del mal se extrae el bien, que la entrada de las entidades perversas es permitida porque sirve de testimonio para muchos frecuentadores y trabajadores de la Casa. Pero las entidades evolucionadas, aguardan la aprobación de sus pupilos, en el campo de las pruebas, ellos apuestan en la reprobación de los tutelados.

            Las entidades maléficas, valoran los momentos y aprovechan las dificultades económicas, sociales y políticas del país que les suele favorecer, por estar muchas almas envueltas con los problemas materiales, olvidándose ellos de vigilarse, cultivando el pesimismo, la irritación, juramentos etc., entrando así en la faja vibratoria de las entidades inferiores, autorizándoles el proceso de influenciación; olvidándose la mayoría de las veces de la oración, que podría alejarlos completamente, rompiendo así los propósitos de infiltración.

            La casa espirita es una oficina de trabajo de los espíritus benefactores junto a las criaturas humanas de los dos planos.

Es necesario que en ellas se implante la alegría del estudio, del socorro y de la labor espírita, posibilitando oportunidades de servicio cristiano en compañía de los hermanos encarnados comprometidos con el mismo ideal.

            Los Mentores, que permanecen al otro lado tienen el deber de amparar y conducir a los encarnados por caminos rectos, respetando, obviamente, la facultad de libre elección.

            Su modesto trabajo, en la siembra de Jesús, llama la atención de los adversarios espirituales deseosos en aniquilar toda y cualquier disposición de ayuda cristiana. En el fondo, son almas enfermas, profundamente necesitadas de atención y cariño, que se esconden usando las mascara de la maldad que, antes o después, tendrán que dejar caer, pues la ley de progreso es para todos.

            Por ellos, las actividades de los mentores se ven muchas veces amenazadas en los centros. Algunos espíritus que aun están en el aprendizaje para el trabajo espiritual se espantan. Otros quedan atemorizados, creyendo que los superiores no tienen disposición y recursos para la defensa, y no es Así, todo está bajo control, para fortalecer a los hermanos en la jornada Terrena. Es una hermosa posibilidad de testimoniar, en la practica, todo aquello que estudian acerca de las enseñanzas de Jesús ¿pues que seria del alumno si la escuela periódicamente no le aplicase exámenes?

            La Sabiduría Divina; a través de sus leyes, controla todo, maniobra todo, y, en un mundo como el de la Tierra, de expiación y de pruebas, es natural que el mal predomine, probando, constantemente, a los que aspiran al titulo de seguidores de Jesús. Pero no hay que tener miedo ni flaqueza morillos mentores espirituales de los centros no están abandonados por Dios; disponen de muchos recursos espirituales de defensa; tienen a su lado a las entidades sublimes que los apoyan, inspiran y garantizan su protección.

            Ellos trabajan en nombre de Jesús; están cumpliendo, cuando es posible, los designios Divinos. Las batallas son a los encarnados a quienes compete vencer, ellos se limitan a protegerlos, vigilando y orando fervorosamente.

Muchos hay que por los sentimientos que alimentan, no merecen el recurso de los Mentores, pero no obstante, las tareas que realizan promueven el bien común, por su trabajo bien hecho que ejecutan, aunque lo realicen como "profesionales espiritas" y no como verdaderos idealistas, la protección se ara sentir del plano espiritual pensando en el estado de la casa. Pues estos "profesionales" nada reciben financieramente, están siempre en busca de los elogios, de la notoriedad y siempre se irritan cuando no son llamados. Estos son, los que infelizmente son alcanzados, pese al empeño de la Espiritualidad querer protegerlos, será prácticamente imposible salvarles. Pues cuando se trata de una actuación aislada, la espiritualidad Mayor tiene mecanismos para evitar el asedio del mal, pero cuando se trata de una falange bien preparada, con mentes inteligentes explorando todas las inferioridades humanas, y encarnados vibrando en el mismo padrón, es prácticamente imposible salvarles.

            Es una pena que en el Templo de la fraternidad, entre los conocedores del Evangelio, algunos insistan en ser el ejemplo de aquello que Jesús no enseñó.

            Hay que comprenderles pues están en el aprendizaje, no se han despertado aun, y actúan así por cargar en el alma las informaciones espiritas y no la vivencia de ellas.

            Los mentores del centro, comprenden estas deficiencias, son tolerantes, y los inspiran para el camino del bien, porque es de Ley Divina hacer al otro lo que nos gustaría hiciesen con nosotros.

Ellos no desean estar entre aquellos que apuntan las dificultades criticando maliciosamente, sin presentar propuestas de ayuda y renovación. Ellos desean cooperar en silencio, prefiriendo ver en su semejante las virtudes que ya conquistó animándole amorosamente para vencer las propias dificultades morales; agradeciendo, en lo posible, a los que trabajan en la Casa ESPIRITA.

            La mediumnidad posibilita a los mentores la sublime oportunidad de irradiar centenares de mensajes sencillos, que calan hondo en el corazón de los participantes de las reuniones de intercambio espiritual. Muchas veces, a través de mensajes simples es que los espíritus sublimes hablan, porque prefieren la simplicidad de corazón, los pobres de espíritu, los mansos y pacíficos para servirles de intérpretes. Pues si los espíritus, malhechores exploran las flaquezas humanas, los bienhechores estimulan virtudes del alma, apartando con la vivencia de las enseñanzas de Jesús, las tinieblas de la maldad.

            Es verdad que cuando existen impedimentos y contrariedades, muchos envuelven y desisten del camino, reencontrándolo, más tarde, cuando están más maduros por la vida. Aquellos que guardan las enseñanzas de Jesús solo en los labios, los que trabajan por pura vendad, los envidiosos, melindrosos, que no desean fortalecerse, caerán en las redes de los malvados invasores, porque vibran en la misma sintonía de los enemigos de la Verdad.

            Los trabajadores respetables, discretos deseosos del bien, idealistas podrán sentir cierto envolvimiento, en cambio, sabrán hacer brillar la propia luz, sintonizando con los planos superiores, protegiéndose naturalmente de la infiltración de las sombras, contribuyendo así para la sobre vivencia y continuidad del centro. Tal vez estos tengan el corazón herido, el alma triste, pero sabrán comprender a los compañeros desequilibrados, perdonándolos por no conseguir aún dar testimonio cristiano; y a medida que soportan los aguijonazos de las imperfecciones humanas, habrán de proseguir granjeando naturalmente la simpatía de espíritus superiores.

            No pueden exigir a las criaturas aquello que no conquistaron. Muchos infelizmente no saben valorar la honra de los testimonios a favor del evangelio. Otros olvidan que la Casa ESPIRITA es un templo sagrado, donde se exaltan los valores de Cristo a través de la fraternidad.

            Dios que es Sabio, permite ciertas infiltraciones, que al principio parecen terribles, exactamente para hacer que la humanidad progrese más deprisa. Ellos permanecen confiados, animando y estimulando la fraternidad, cuando estamos en el capitulo de las pruebas. Evitan los comentarios innecesarios.

            Permanecen, en silencio, absoluto, ante estos acontecimientos, hablando sobre ello lo estrictamente necesario, a fin de poner en acción la caridad. El hecho de asumir la función de dirección en un Centro Espírita, no coloca al elegido por encima de los demás compañeros y no hay que esperar privilegios, todo lo contrario, se le exigirá más pues por estar al frente de una tarea importante, es natural que esté más empeñado que los otros en la búsqueda de la propia reforma intima. Está en este cargo para recomponer con el bien y la fraternidad los desvíos materiales y espirituales que proporcionó a los hermanos en humanidad, todos traen debitos para saldar junto a las leyes Divinas.

            El Director de la Casa ESPIRITA ha de cumplir las labores esenciales para el buen camino de la Institución. Eso no le librará de las envestidas de las tinieblas. Por eso debe evitar las irritaciones y los aborrecimientos cuanto sea posible, cultivando la tolerancia y vigilancia siempre, y cuando hubiera de orientar, procurará conciliar autoridad con fraternidad. Hay muchos casos, que requieren discusiones rápidas, reclamaciones pidiendo corrección, trabajadores rompiendo normas, celos, envidias etc, es natural en una Casa Espírita, pero hay que tener sobre todo paciencia. El ejemplo tiene que ser de arriba a bajo. El dirigente ha de ser el espejo que refleje la comprensión tolerancia y fraternidad. El deberá vencer con el propio esfuerzo, conduciendo con el propio ejemplo a los trabajadores del bien, evitando siempre la proliferación de las intrigas, que son fatales en caso de ataques espirituales.

            Es de extrema importancia, continuar velando por la pureza doctrinaria, y permanecer con la divulgación del Espiritismo a través de los cursos sistematizados, preparando doctrinariamente a cuantos deseen servir en la siembra de Jesús.

            Con el estudio doctrinario constante los trabajadores del espiritismo tienen las actividades disciplinarias. Gracias a la posibilidad de trabajo es que los centros espiritas ofrecen, muchas personas dejan de perderse en el mundo, muchos encarnados encuentran el sustento, para vencer la jornada terrestre. Fuente de actividades nobles y valiosas, es preciso estar atentos, pues los obsesores crueles tendrán en el ámbito doctrinario su mayor actuación. Pero hay que olvidarse de si mismo, dejando de lado las conversaciones improductivas, que naturalmente surgen, empeñándose exclusivamente en el trabajo.

            Una de las armas que utilizan los espíritus tenebrosos, son las formas de hablar. Otros intentaran fascinar, en las comunicaciones, utilizando mil sistemas vulgares, envolventes, intrigando con el ego de las personas. No faltarán los deseos de imprimir, cambios en la estructura de la doctrina, trayendo nuevos conceptos, nomenclaturas exageradas para definir lo definido. Los estudiantes del Espiritismo, han de tener firmeza en Kardec, buen sentido, y rigor, lógica y razón en analizar todo lo que viene de los espíritus.

            Muchos consideran absoluto los cursos sistematizados, voces eruditas gritan que la modernidad exige consideraciones científicas profundas, actualización del pensamiento Kardeciano, que las directrices, en el campo de las clases, no suplen las expectativas de los alumnos.

            Ante esto, la postura deberá ser la del compañero, que se presta a la revisión del trabajo, del método, de la técnica, sin, con todo, cambiar, los objetivos, aceptando solamente lo que sea razonable y lógico y lo que esté en condiciones de ser implantado y asimilado por la mayoría (en la administración de las Casas Espiritas es preciso pensar en todo).

Deberán ser evitadas las vulgaridades, continuando el trabajo discreto, sin grandes pretensiones. Y si los "doctores" por ventura en Espiritismo te solicitan alteraciones drásticas, proponiendo implantaciones de nuevas ideas, se acogerán con simpatía, respetando el modo de pensar, esclareciéndoles cuanto sea posible, con todo, sin incorporar, en las actividades de la Casa Espirita, lo que no esté de acuerdo con las obras básicas.

            El estudio Doctrinario, en el Centro Espírita, debe alcanzar todos los niveles de comprensión humana, evitándose la exaltación de los que disponen de mayores recursos intelectuales. Estos deben utilizar su bagaje para ayudar a los menos favorecidos y sobre toda la enseñanza de Jesús ha de brillar en la casa Espírita. Sacrificándonos cuanto sea posible, por los que son atendidos de ambos planos, colocándonos a disposición del Bien, incesantemente, disciplinando los pensamientos para poder sintonizar con las esferas mayores. Evitar colocar la organización por encima de la bondad y de la fraternidad; en la relación humana, disciplina y amor deben andar juntas. El resto hay que dejarlo en manos de Dios y continuar fieles nuestro camino.

            Aun cuando en el camino se presenten barreras de fuego, purificar el pensamiento es lo ideal para reflejar fielmente los mensajes celestes en el mundo.

            Todas las realizaciones respetables de la Tierra nacen en el trabajo de los que se humillan para servir. Si se piden maravillas deben ofrecer el prodigio de su corazón renovado y humilde, en el que se manifiesta el amparo de la Divinidad.

            Si los deberes están cumplidos en los centros Espíritas, la luz  irradiará la lámpara que tiene por misión alejar las tinieblas. Pues puestos en el mundo, para sustentar las verdades de los Espíritus, tienen el hermoso y anónimo destino de los árboles, que producen bienes en abundancia y soportan los malos tratos de quien arrebatan sus frutos; Más los cuidadores espirituales de los centros no poseen campos en la tierra… Moran en las galaxias estrelladas del infinito, de donde regresan, abnegados a las Casas Espíritas, para poner los espíritus de los que trabajan en ella, en la posesión de la herencia inmarcesible de la inmortalidad, a la cual los destinó el Padre Supremo, otorgándoles el más grande tesoro del Universo…

            Los Mensajeros de la Eterna Alegría aceptan las migajas de sufrimientos por extender la luz en la construcción divina. Ellos estuvieron con todos los apóstoles del pasado, alimentan las energías para que los centros del futuro sean mejores. Inspiran la palabra para que los desalentados se reanimen y balsamizan las manos para sanar enfermos… son ellos la inspiración que quita un pesar, su oración tonifica… se debe curar, atribuyéndoles la virtud, extender el bien, reconociendo su poder, consolar, confiándoles el merito, esclarecer, aceptándoles la lección…

            Confiar y auxiliar, en las casas espíritas porque los Grandes Hermanos, están con los trabajadores del Bien y para estar unidos a ellos basta seguirlos en el servicio al prójimo olvidándonos de uno mismo, trabajando con la conciencia tranquila y la sinceridad en el corazón.

            Cuando el huracán de la adversidad estimule el desaliento y cuando las tinieblas de la prueba sumerjan en tristeza a los componentes de un Centro Espírita, se debe recurrir a los Embajadores Divinos del Amor Eterno y sentirán de inmediato el calor de la fe alimentando y fortaleciendo el recinto y sus componentes.

            Para ello basta que se recojan en la paz del silencio, encendiendo en su interior la llama viva y vigilante con el acto sublime de la Oración.

            El desanimo y la Tristeza tanto como la insatisfacción y la rebeldía son síndromes de enfermedad en el alma y ocasionan desequilibrios favoreciendo las molestias del cuerpo. El pase magnético en los centros es una transfusión de energías anímicas equilibrantes de las mentes y apoyo eficaz para todos los tratamientos. El pase magnético es un agente eficaz para impedir las alucinaciones depresivas en el alma. Su aplicación proporciona fuerzas magnéticas curativas es una efluvio terapia, que unido al vehículo eficaz de la oración es un legítimo complemento terapéutico.

            El pase magnético, con la autoridad moral de la oración es un auxilio divino para las necesidades humanas. Basta recordar en los centros el Evangelio donde Jesús atendiendo a los enfermos extendiéndoles sus manos luminosas. En los centros debe existir la confianza en Dios y estar lo suficientemente esclarecidos para comprender los preparativos de la nueva vida que Jesús nos destina".

 

(todos los grifos son nuestros)

 

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Ismael era un trabajador incansable, había pasado muchos años, entregado en cuerpo y alma, al estudio de la Doctrina Espírita, fue un duro trabajo hasta conseguir el pequeño grupo, que se caracterizaba con una gran admiración del plano invisible.

            Andrea era la ultima que se había incorporado, joven idealista sentía dentro de sí una fuerza, que no había conseguido canalizar en ninguna parte, hasta el día en que reunida para hacer la caridad, los conoció.

            Los cuatro y sobre todo Ismael, la habían alucinado, sus enseñanzas la llenaron de deseos de conocer a fondo esa filosofía, que contaba con la aprobación de su alma y sin dudarlo se decidió a entrar en el grupo.

            Andrea desde que penetró en el mundo de Ismael, vio en él a un fiel amigo, una fuente inagotable de conocimientos y virtudes que habían merecido su respeto y admiración. Por eso desde un principio se sintió envidiada por Antonio que no veía con buenos ojos que ella hubiera entrado a formar parte del grupo.

            Antonio no dejaba de pensar que ella había sido la tentación para destruir la armonía que existía entre ellos. Siendo observado por Ismael y sintiendo éste la aversión de Antonio por la muchacha trató de disuadirle y hacerle recapacitar, cosa que no logro, en cambio  la maledicencia se apoderó más de él, y salía al exterior narrando  todo lo que sentía, que estaba muy lejos de ser realidad.

            Todo era vigilado y mal interpretado por Antonio. Con personas ajenas a la institución su alma enferma descargaba su ansiedad y envidia, que estaba descontrolada y fuera de cualquier reacción positiva, hasta que su lengua viperina llegó al punto de escandalizar a quien, hasta entonces, había dado muestras fieles al Maestro y se volvió malediciente inventando cosas que no eran ciertas y que, por su misión de siervo de Cristo, todos creyeron a pies juntillas.

            El decía que no existía un lazo de cariño entre Andrea e Ismael, levantando el bulo de que ambos se deleitaban en actos obscenos.

            La Casa Espírita, limpia y estructurada por los trabajos constantes de Ismael en todos los aspectos y sentidos, se fue llenando de una atmósfera pesada, irradiando cierta chispa de inquietud e inestabilidad en donde se temía que cualquier palabra provocase la chispa que encendiera la mecha que diera paso a todo lo que se tenían que decir unos del otro.

            De un centro de estudio y tonificación pasó a ser un recinto donde no se podía estar tranquilo. Todo era visto con malos ojos, Antonio terminó yéndose, era demasiado el peso de su conciencia, delatándole de embustero y envidioso, malediciente e irresponsable.

            Su actuación había escandalizado a los pequeños que, sintiendo la necesidad de sus almas sedientas, acudían al centro para aprender y que desde entonces espantados por los escándalos no volvieran a frecuentar las charlas a las que solían acudir, admirados por la sensibilidad con que Ismael les enseñaba.

            Ismael al final se enteró de lo que había dicho Antonio, el no comprendía el porque de la ausencia de la gente asidua del centro, y aquella tarde una lengua atrevida le dijo todo lo que pensaban de él. Humillado y sin fuerzas, no hizo nada para desmentir aquel bulo y desde aquel instante decidió cerrar el centro.

            No escucho los mensajes que en la última reunión mediúmnica los compañeros le dijeron desde el Mas Allá, aclarándole que su trabajo era visto por el Señor, que su trabajo ahora tendría más valor pues tendría el peso de la desconfianza de sus hermanos, que los valoraría más la Divinidad. De nada sirvieron su decisión estaba tomada. Cerró las puertas del centro y abandonó la ciudad, dejando tras de sí una labor que había costado mucho levantar y de la cual se beneficiaban muchos espíritus de ambos lados de la vida.

            Pasó tiempo para reflexionar y su alma enferma no tenía tranquilidad. Hacía mucho tiempo que no dormía tranquilo. El abrigo de aquellas gentes que le habían acogido en momentos de amargura le fue tranquilizando. Relajado en esos momentos por la cama confortable que le habían cedido, Ismael se durmió.

            La médium abrió la sesión en aquella noche de trabajo, rompiendo en llanto y suspiros de amargura, desconsolada transmitía las sensaciones de un espíritu desconsolado, derrotado, deprimido y con un peso muy grande en su conciencia.

            Era el espíritu de Ismael narrando su historia, era de nuevo llamado para reflexionar, sus amigos del más Allá, querían avisarle de nuevo para que cambiara de actitud, ellos no se daban por vencidos, aprovecharon su descanso para reparar sus energías e incentivarle a comenzar de nuevo, a dejar de darlo todo por perdido, y en esa tarde el Adoctrinador inspirado por Los Benefactores le habló a Ismael de una forma especial, sensibilizando su alma y despertando con la venda quitada de sus ojos.

            La luz le había vuelto a él, energías reanimadoras habían vuelto a su ser. Veía claramente su gran error, había servido a Jesús en los triunfos y no había sabido servirle en los fracasos. La popularidad y los éxitos incentivaron siempre su trabajo, pero cuando las tinieblas le destruyeron esa popularidad y le escandalizaron todo su vigor y energía se vinieron abajo.

            Agradeció al Cielo su auxilio. Supo leer que la inspiración no era algo que había tenido que ver con la cama prestada y el descanso concedido sin merecerlo. Todo había sido fruto de la espiritualidad que de nuevo lo invitaba al trabajo. Pensó en pedir perdón a sus compañeros pedirles humildemente que lo aceptaran como el último del grupo y así comenzar de nuevo la tarea. Agradeció estar vivo poder reparar en parte su fracaso y para ello se puso en solitario a orar, con el fervor de un hijo retornado al Hogar de donde se ausentó, por su negligencia y cobardía.

 

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Cuando decidimos realizar algo en la vida, necesitamos siempre aprender a hacerlo, para que nos salga bien. Los centros tienen sus normas para funcionar como es debido. Todo espírita aprenderá cómo debe comportarse dentro de él, y con los compañeros frente a la doctrina.

 

 

 

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