QUÉ ES EL ESPIRITISMO

Resumen de la Doctrina Espírita

 

¿Por qué algunos nacen sanos, inteligentes y otros no?

 

¿Por qué ciertos niños demuestran virtudes y otros vicios precoces?

 

¿Por qué algunos nacen en la miseria y otros en la riqueza?

 

¿Por qué hay tanta violencia y tanta maldad en el mundo?

                                                                                

¿Por qué una tristeza nos invade de repente, sin que sepamos la razón?

 

¿Dónde están nuestros seres queridos que se han muerto?

 

¿Cuál es el destino de los niños que se mueren?

 

 

EL ESPIRITISMO TIENE RESPUESTAS A ESTAS Y A OTRAS PREGUNTAS

 

 

DOCTRINA ESPÍRITA O ESPIRITISMO

 

Es el conjunto de principios y leyes revelados por los Espíritus Superiores, contenidos en las obras de Allan Kardec, constituyen la Codificación Espírita: El Libro de los Espíritus, El Libro de los Médiums, El Evangelio según el Espiritismo, El Cielo y el Infierno y La Génesis.

“El Espiritismo es una ciencia que trata de la naturaleza, el origen y destino de los Espíritus, así como de sus relaciones con el mundo corporal.” Allan Kardec (Qué es el Espiritismo – Preámbulo)

“El Espiritismo mitiga la amargura de los pesares de la vida; calma las desesperaciones y las agitaciones del alma, disipa las incertidumbres o los temores del futuro, detiene el pensamiento de abreviar la vida por el suicidio”. (1)           

No lo hace a través de milagros o por magia, sino que ofrece a quienes deciden estudiarlo, argumentos lógicos que construyen la fe razonada y que explican y consuelan.

Desde el punto de vista religioso, el Espiritismo tiene por base las verdades fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma, la inmortalidad, las penas y las recompensas futuras; pero es independiente de todo culto particular.” Prueba “a aquellos que niegan o que dudan, que el alma existe, que sobrevive al cuerpo; que soporta, después de la muerte, las consecuencias del bien y del mal que haya cometido durante la vida corpórea; y esto pertenece a todas las religiones.” (1)

Como moral, el Espiritismo es cristiano en su esencia porque lo que enseña no es sino el desarrollo y la aplicación de la moral de Cristo, la más pura de todas, y cuya superioridad nadie discute, lo que constituye una prueba evidente de que está en la ley de Dios; y la moral es para uso de todo el mundo.” (1)

El Espiritismo NO TIENE sacerdotes y NO ADOPTA ni usa en sus reuniones, como tampoco en sus prácticas: altares, imágenes, velas, procesiones, sacramentos, concesiones de indulgencia, vestiduras, bebidas alcohólicas o alucinógenas, incienso, tabaco, talismanes, amuletos, horóscopos, cartomancia, pirámides, cristales o cualesquiera otros objetos, rituales o formas de culto exterior. Sin embargo respeta todas las religiones que los usan, siempre que prediquen el bien.

Sus reuniones son dedicadas al estudio, a la oración y a la práctica cristiana basada en la máxima:

 

“FUERA DE LA CARIDAD NO HAY SALVACIÓN

Principios Básicos de la Doctrina Espírita

Existencia de Dios. “Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas. Dios es eterno, único, inmaterial, inmutable, todopoderoso, soberanamente justo y bueno. Debe ser infinito en todas sus perfecciones, porque si supusiésemos imperfecto uno solo de sus atributos, ya no sería Dios.” (1)

“Dios creó la materia que constituye los mundos; creó también seres inteligentes a quienes llamamos Espíritus.” (1)

Inmortalidad del Espíritu. El hombre es un Espíritu encarnado en un cuerpo material y los Espíritus son los seres inteligentes de la creación. Forman el mundo de los Espíritus, que preexiste y sobrevive a todo.

Los Espíritus son creados simples e ignorantes. Evolucionan, intelectual y moralmente, y pasan de un orden inferior a otro más elevado, conservando su individualidad, antes, durante y después de cada encarnación, hasta alcanzar la perfección, cuando gozan de inalterable felicidad.

Los Espíritus pertenecen a diferentes órdenes, según el grado de perfección que hayan alcanzado: Espíritus Puros, que han llegado a la máxima perfección; Espíritus Buenos, en los cuales predomina el deseo del bien; Espíritus Imperfectos, caracterizados por la ignorancia, el deseo del mal y las pasiones inferiores. Entre todos los órdenes hay niveles intermedios.

El periespíritu es el cuerpo semimaterial que une el Espíritu al cuerpo material y sobrevive a la muerte del cuerpo físico (desencarnación). Es más sutil en los Espíritus más elevados y más denso en los Espíritus inferiores. Es en el periespíritu que están grabadas las informaciones de todas las existencias del Espíritu.

Reencarnación. La Reencarnación es una de las Leyes Divinas por la cual se contesta a tantas preguntas acerca de las desigualdades que existen en nuestro planeta Tierra. A través de esta ley, se adquiere un conocimiento de Dios como un Padre de amor, justo, que no castiga sino que otorga a sus hijos todas las oportunidades que necesitemos a través de distintas vidas en la materia para adquirir conocimiento, evolucionar, desarrollar las inherentes cualidades divinas - como el amor, la caridad, la humildad, etc. -; además de permitirnos rectificar errores y acciones negativas que vamos cometiendo en las distintas existencias y que nos distancian de Dios.

La reencarnación es necesaria para que conquistemos la perfección por mérito propio.

Cuando el hombre muere (desencarna), pasa al Mundo Espiritual y según su nivel evolutivo y su vínculo con lo material, su condición es buena o mala. Por eso es importante que sus seres queridos intenten mantener la serenidad y oren bastante por él, porque el dolor y el llamamiento de aquellos que se quedan le producen sufrimiento.

Durante el intervalo que separa una encarnación de otra, los Espíritus permanecen en la Erraticidad, donde se preparan para nueva jornada en el cuerpo físico.

“El olvido de las existencias anteriores es un beneficio de Dios que, en su bondad, ha querido ahorrar al hombre los recuerdos, frecuentemente penosos.” (1) Nos sería muy doloroso recordar nuestros errores y nuestros adversarios de otras existencias, quienes ahora pueden ser nuestros padres o hijos.

El libre albedrío es la libertad que todos tenemos para elegir como pensar y actuar, concientes de que también tenemos la responsabilidad de nuestras elecciones.

“El libre albedrío se desarrolla en los Espíritus al mismo tiempo que las ideas, y Dios les dice: Todos podéis aspirar a la felicidad suprema, cuando hayáis adquirido los conocimientos que os faltan y cumplida la tarea que os impongo. Trabajad, pues, para vuestro adelanto; he ahí el objetivo: lo alcanzaréis obedeciendo a las leyes que he grabado en vuestra conciencia." (1)

A consecuencia de su libre albedrío, unos toman el camino más corto, que es el del bien, otros el más largo que es el del mal. Pero “Dios no creó el mal; estableció leyes y esas leyes son siempre buenas, porque Él es soberanamente bueno;” (1) si las observáramos fielmente seríamos perfectamente feliz; pero teniendo el libre albedrío no siempre las observamos y el mal resulta de nuestra desobediencia.” (1)

Ley de Causa y Efecto (Karma). Segundo esta ley divina, llamada también Ley de Acción y Reacción, los seres humanos con nuestros pensamientos, sentimientos y acciones creamos causas que tendrán un efecto posterior. Dependiendo de la naturaleza positiva o negativa de las causas, así serán los efectos posteriores. Es una ley que no castiga, sino que reajusta los actos cometidos bajo la dirección de nuestro libre albedrío. El karma actúa devolviendo al caminante extraviado y perdido al camino correcto del bien y del progreso.

Ley de Evolución o del Progreso es una Ley que rige la transformación continua de todo lo que posee vida desde estados rudimentarios e inferiores hacia formas más perfectas y complejas. A través de esta Ley, el ser humano ha pasado a ser el hombre civilizado de hoy día, abandonando sus etapas salvajes y primitivas. Gracias a la Ley de Evolución y a las pruebas sucesivas a que ésta nos somete en nuestras múltiples existencias, los seres humanos vamos corrigiendo nuestras imperfecciones, transformando nuestros defectos y debilidades en virtudes o cualidades que nos empujan hacia la conquista de la vida espiritual. El empleo de nuestro libre albedrío hará que esta ley nos haga caminar por el sendero del bien, el amor y la felicidad, o por el contrario, por el camino del dolor.

Pluralidad de los mundos habitados. En el Universo existen otros mundos habitados por seres de diferentes grados evolutivos: iguales, más evolucionados   y   menos   evolucionados que los hombres.   “Y donde la existencia corporal se encuentra en condiciones muy diferentes. Cuanto menos avanzado es el Espíritu, tanto más pesado y material es el cuerpo (periespíritu) con que se reviste; a medida que se purifica, pasa a mundos superiores moral y físicamente. La Tierra no es ni el primero ni el último, pero sí, uno de los más atrasados.” (1)

Sería mucha soberbia considerar que Dios construyó un Universo infinito y solamente la Tierra sería poblada.

Hay Mundos Primitivos, donde encarnan los Espíritus en sus primeras experiencias o aquellos que reiteran en el mal; hay Mundos de Pruebas y Expiaciones, donde el mal aún supera el bien; Hay Mundos de Regeneración, donde el bien predomina; y hay Mundos Felices, habitados por Espíritus Puros.

La Tierra pertenece a la categoría de Mundo de Pruebas y Expiaciones y por ello aún tenemos la superioridad del mal, pero estamos viviendo un periodo de transición para alcanzar la categoría de un Mundo de Regeneración.

Los Espíritus que evolucionan más rápidamente que el Mundo a que están vinculados, pueden habitar Mundos Superiores. Mientras que los Espíritus que evolucionan más lentamente que su Mundo, pueden pasar temporalmente a un Mundo inferior, pero sin perder las adquisiciones intelectuales y morales que ya conquistaron, pues siendo Dios, soberanamente justo y bueno, no condena a sus criaturas a un retroceso o a castigos perpetuos por faltas transitorias.

Comunicabilidad de los Espíritus. Los Espíritus ejercen una incesante acción sobre el mundo moral e incluso sobre el mundo físico. Obran sobre la materia y el pensamiento, y son una de las potencias de la Naturaleza, causa eficiente de una multitud de fenómenos inexplicables o mal explicados antes del advenimiento de la Codificación Espírita.

Las relaciones de los Espíritus con los hombres son constantes. Los buenos Espíritus nos inducen al bien, nos sustentan en las pruebas de la vida y nos ayudan a soportarlas con coraje y resignación. Los imperfectos nos inducen al error.

Las comunicaciones de los Espíritus con los hombres son ocultas u ostensivas. Las ocultas se producen a través de la buena o la mala influencia que ejercen sobre nosotros, por el pensamiento, sin que lo sepamos. Somos quienes elegimos qué inspiración queremos seguir.

Las manifestaciones ostensivas ocurren con el concurso de médiums, que son los intermediarios entre los dos planos (material y espiritual) y que tienen la facultad especial que hace posible la comunicación entre los Espíritus y los hombres: la Mediumnidad.

La Mediumnidad es una facultad que muchas personas traen consigo al nacer, independientemente de la religión a que pertenecen o de la conducta moral. No es un privilegio sino una herramienta para el ejercicio de la caridad y de la evolución espiritual del médium.

LA PRÁCTICA MEDIÚMNICA ESPÍRITA sólo es la ejercida con base en los principios de la Doctrina Espírita y dentro de la moral cristiana. ES ABSOLUTAMENTE GRATUITA, de acuerdo con la orientación del principio moral del Evangelio: “Dad de gracia lo que de gracia recibisteis.”

(1) El Espiritismo en su más simple expresión, Allan Kardec

Obras Básicas de la Codificación Espírita

El Libro de los Espíritus – En forma de preguntas y respuestas, los Espíritus explicaron todo lo que la Humanidad estaba preparada para recibir y comprender, esclareciéndola en cuanto a los eternos enigmas de saber de dónde venimos, por qué estamos aquí, y para dónde vamos, lo que nos facilitó la comprensión de los más difíciles problemas que nos envuelven.

El Libro de los Médiums– Aborda el aspecto experimental e investigativo de la Doctrina Espírita y sirve como herramienta teórico-metodológica para la comprensión de los fenómenos mediúmnicos.

El Cielo y el Infierno o La Justicia Divina según el Espiritismo – ¿Cuál es el destino del hombre después de la muerte física? ¿Cuáles serían las causas del temor a esa muerte? ¿Existen el Cielo y el Infierno? ¿Merece crédito la antigua creencia en los ángeles y demonios? ¿Cómo procede la Justicia Divina? Estas y otras cuestiones relacionadas son debidamente esclarecidas, en la Primera Parte de esta obra, a la luz de la lógica y de las enseñanzas de los Espíritus. En la Segunda Parte, Kardec registra numerosas comunicaciones de Espíritus - clasificados por categorías, tales como: felices, sufridores, arrepentidos, endurecidos y suicidas - que ejemplifican la doctrina expuesta anteriormente.

La Génesis, los Milagros y las Profecías según el Espiritismo – En esta obra Kardec lanza luz sobre la gran cuestión de la creación de la Humanidad (corporal y espiritual) y del mundo material, tema que desde la Antigüedad, fue palpitante y polémico. Otros dos temas interesantes son analizados también: Los Milagros y las Profecías - en el sentido amplio y en particular, en el Evangelio -, tornándoles comprensibles y naturales a nuestro entendimiento. En el Capítulo final, "Los tiempos han llegado", el Codificador nos alerta sobre el difícil período de transición que atravesamos, transmitiéndonos mucha esperanza y paz.

 

Otras obras de Allan Kardec

 

v     Obras Póstumas

v     Qué Es el Espiritismo

v     Revista Espírita – Periódico de Estudios Psicológicos (de 1858 a 1869)

 

                                      

 

“Estúdiate a ti mismo, observando que el auto-conocimiento trae la humildad y sin humildad es imposible ser feliz.” (Kardec)