Importancia del Estudio Minucioso

El Estudio minucioso del Evangelio de Jesús y su esencia renovadora

   

La respuesta de los Espíritus a la pregunta 625 de “El Libro de los Espíritus” indica que Jesús es el modelo más perfecto que Dios le ha ofrecido al hombre para que le sirva de guía y ejemplo, nos lleva a reflexionar acerca de la importancia del estudio de Su mensaje.

En el capítulo III del libro “Renuncia”[1], Alcíone afirma que “(…) no debemos creer que el Cristo solo haya traído al mundo la palabra vigorizadora   y afectuosa, sino un guión de trabajo que es preciso conocer y seguir, a pesar de las mayores dificultades.” Este Espíritu amigo nos hace reflexionar que Jesús nos lega una propuesta de trabajo ejemplificado por sus acciones que precisamos conocer y seguir, aunque necesitemos luchar contra nuestras innúmeras  dificultades íntimas. Así que, conocer el mensaje ya no es lo suficiente para nosotros. Es lo que afirma Alcíone cuando dice: “(…) El mensaje del Cristo precisa ser conocido, meditado, sentido y vivido”, es decir, debe promover la Reforma Íntima del Ser, la cual constituye el objetivo propuesto por el Estudio Minucioso del Evangelio de Jesús.

El libro “Luz Imperecível”, organizado por Honório Onofre de Abreu, define el Estudio Minucioso del Evangelio de Jesús como una metodología “(…) capaz de favorecer la identificación más lúcida de la esencia de las enseñanzas canalizadas por Jesús, a través del intercambio de ideas.” Se trata de estudio hecho en reunión específica en la Casa Espírita, cuando se analizan en detalles las enseñanzas de Jesús buscando traerlas a los días actuales. En la primera obra citada, Alcíone informa como se realizaba el estudio en su época (siglo XVIII) en España y esclarece que “leíamos un solo versículo de cada vez y ese mismo versículo muchas veces nos fornecía caudal de análisis e iluminación para otras noches de estudio.”

En la Doctrina de los Espíritus esta proposición fue inicialmente presentada por los Espíritus Superiores en algunas preguntas respondidas a Kardec, en “El Libro de los Espíritus”. La pregunta número 275 muestra como los Espíritus encuentran ejemplos de temas doctrinarios en los versículos de la Buena Nueva:

275 – El poder y la consideración del que disfrutó un hombre en la Tierra, ¿le dan supremacía en el mundo de los Espíritus?

– No; porque los pequeños serán ensalzados y los grandes humillados. Lee los salmos.

675a – ¿Cómo debemos entender esa elevación y humillación?

– ¿No sabes que los Espíritus pertenecen a diferentes órdenes según sus méritos? ¡Pues bien! El potentado de la Tierra puede ocupar la última categoría entre los Espíritus, mientras que su servidor puede estar en la primera. ¿Comprendes esto? ¿No dijo Jesús: “Todo el que se humille será elevado y todo el que se eleve será humillado?” (grifos nuestros)

Aunque la primera obra básica trata de la presentación de los principios que rigen el Espiritismo, los Espíritus superiores se utilizan del mensaje de Jesús para demostrar que el objetivo del entendimiento de tales principios es promover la reforma íntima del ser. Aquí ellos explican que los cargos y puestos sociales en el Mundo no garantizan posiciones de destaque al Espíritu en el plano espiritual, dado que allí predominan la ley del amor y la de las conquistas íntimas, y en él nos posicionamos por afinidad de ideales. Lo mismo nos explicó Jesús cuando les dijo a los escribas y fariseos: “El que a sí mismo se exalta será humillado; y aquel que se humille será exaltado.” (Mt, 23:12).

Es tan importante trabajar minuciosamente e íntimamente la Buena Nueva del Señor que la espiritualidad coordina el trabajo del Codificador en la organización de “El Evangelio según el Espiritismo”.

Esta obra básica trata de la moral cristiana, la cual también es aplicada a la Doctrina Espírita. En ella los Espíritus abordan diversos temas doctrinarios a través de la interpretación de conjuntos de pasajes del texto sagrado. El estudio atento de su contenido demuestra que Kardec también estudia minuciosamente algunos fragmentos del Evangelio.

El capítulo IV, que trata del principio básico de la Reencarnación, presenta el argumento de Kardec cuando comenta el pasaje de Juan Bautista:

“Desde los tiempos de Juan el Bautista, hasta el presente, el reino de los cielos es tomado por la violencia, y son los violentos que lo obtienen; porque, hasta Juan, todos los Profetas así como la ley, profetizaron; y si queréis comprender lo que os dije, él es el mismo Elías, que debe venir. Oiga aquél que tenga oídos para oír. (San Mateo, cap. XI, v. de 12 a 15).

Es el propio Kardec quien explica los versículos:

Desde el tiempo de Juan el Bautista hasta el presente, el reino de los cielos es tomado por la violencia”. ¿Qué significan estas palabras, puesto que Juan el Bautista vivía aún en aquel momento? Jesús las explica claramente diciendo: Si queréis comprender lo que os digo, él es el mismo Elías que debe venir” No siendo Juan otro que Elías, Jesús hacía alusión al tiempo en que Juan vivía bajo el nombre de Elías. “Hasta el presente, el reino de los cielos es tomado por la violencia”, es otra alusión a la violencia de la ley mosaica que ordenaba el exterminio de los infieles para ganar la Tierra Prometida, Paraíso de los Hebreos, mientras que según la nueva ley, el cielo se gana con la caridad y la dulzura. (Grifos nuestros)

En los grifos que destacamos en el texto observamos que Kardec construye su argumento apuntando hacia el pasado (la expresión evangélica “desde el tiempo” asociada a una referencia “hasta el presente”) y para el presente, la época de Jesús, demuestra que Juan estaba vivo, aunque Jesús se refiriera a él en el pasado. Con este estudio minucioso de los versículos Kardec demuestra que Juan y Elías son el mismo espíritu, reencarnados en épocas diferentes, como lo indicaba Jesús cuando decía que el mismo Juan Bautista es Elías que vendría.

La necesidad de estudiar el Evangelio directamente del Nuevo Testamento, como lo hizo Kardec, es demostrada una vez más por Alcíone cuando da detalles del pasaje del apóstol Pablo. “Palabra fiel es esta: que si nos morimos con Él, también con Él viviremos…” (II Timoteo, 2:11). Comenta Alcíone: “Tocado por la divina inspiración, el amigo del gentío aludió  a la muerte de la criatura vieja que está dentro de nosotros. Es la personalidad egoísta y mala que llevamos dentro y precisamos combatir a cada día para que podamos vivir en Cristo.”

En la actualidad, Emmanuel nos instruye acerca de esta metodología a través de obras como “Camino, Verdad y Vida”, cuya primera edición es de 1949. Presentamos el análisis de unos de los versículos de la explicación de Jesús,  que hizo sobre la parábola del Sembrador:

"Y los que están sobre la piedra, estos son los que, oyendo la palabra, la reciben con alegría; pero, como no tienen raíz, apenas creen por algún tiempo, y, en la época de la tentación, se desvían” – Jesús. (Lucas, 8:13).

En el capítulo 124 (“Firmeza de la Fe”) de la referida obra, dice el benefactor espiritual:

La palabra "piedra", entre nosotros, acostumbra simbolizar rigidez e impedimento; no obstante, conviene no olvidar que Jesús, de vez en cuando, recurría a ella para significar firmeza. (…) “El jefe de servicio enseñará a los auxiliares nuevos con paciencia y, después, exigirá, con justicia, expresiones de trabajo propio.” “(…)  en las experiencias religiosas no es aconsejable que repose alguien sobre la firmeza espiritual de los demás; mientras el imprevisor descansar en bases extrañas, probablemente estará tranquilo, pero si no posee raíces de seguridad en sí mismo, se desviará en las épocas difíciles…” (…) “Respetemos la firmeza de la fe donde ella exista, pero no olvidemos la edificación de la nuestra para la Victoria estable.”

En su análisis, Emmanuel utiliza la línea de la comparación de los objetos y de sus objetivos. Observamos las asociaciones: piedra asociada a la firmeza; firmeza relacionada a la fe; semilla relacionada a aquellos que se entusiasman con la doctrina traída por la firmeza de la fe de los compañeros respetables; semilla que no crea raíces asociadas al comportamiento de quienes, aunque aprendan, no logran reproducir lo aprendido porque permanecen en la contemplación de la fe del otro en vez de interiorizar la enseñanza.

Según el libro “Luz Imperecível”, en el estudio minucioso del Evangelio deben ser observados tres puntos:

 

1.      Estudio Intensivo de la Doctrina Espírita.

2.      Contextualización: entender bien el aspecto literal del texto y trabajar los detalles (expresiones y palabras)

3.      Reforma íntima: buscar cuidadosamente su contenido espiritual. La técnica se halla ejemplificada en la sección “Evangelio y Vida”

 

Para concluir el estudio presentado aquí, recorremos de nuevo a Alcíone: “La enseñanza de Jesús es vibración y vida y como el estudio más simple demanda el esfuerzo de comparación, no podemos versar el Evangelio sin ese esfuerzo.”

A partir de su afirmativa y de los análisis de los versículos, deduciremos que nadie puede escaparse de los tristes eventos a los cuales observamos a diario, o de las contrariedades que vivimos en familia o en el trabajo que nos sostiene. A ejemplo de los Espíritus superiores, debemos aplicar las enseñanzas del Maestro en cada acción, viviendo nuestra existencia actual con alegría, esperanza y trabajo edificante. Entendemos que nuestra mayor dificultad es operar ondas mentales que vibren continuamente en el bien con el esfuerzo de la reforma íntima que deseamos empreender por el Estudio Minucioso del Evangelio de Jesús.

 

Magda Luzimar de Abreu

 

Fuente:

Periódico “O Espírita Mineiro” ANO 100 - JULHO / AGOSTO – 2008 - NÚMERO 304

 

 

 

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[1] Novela del Espíritu Emmanuel psicografiada por Francisco Cândido Xavier.