ESTUDIO DEL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO

Tema 7

La Reencarnación - 2

 

Por Marina Silva

marina.miesdeamor@gmail.com

 

Cap. IV, Ítems 10 al 15

 

 

Nicodemo era un doctor de la ley y por tanto, un hombre de elevados atributos intelectuales, sin embargo no podía comprender la enseñanza de Jesús sobre la reencarnación.

 

Mucho tiempo ha pasado después de Nicodemo, pero muchos aún no tenemos oídos para oír, nos resulta difícil abandonar viejos dogmas y creencias primitivas que no explican las desigualdades entre los hombres, tal como lo hace el principio de la reencarnación. Nos resulta difícil enfrentar la realidad, encontrarnos con nosotros mismos, con nuestra esencia y con las verdades divinas.

 

Como Nicodemo, estamos tan impregnados de las enseñanzas farisaicas, las cuales privilegian las prácticas exteriores, los ritos, los cultos, que no podemos siquiera admitir la posibilidad de que esas enseñanzas estén equivocadas. Fueron útiles en otras épocas, cuando el hombre todavía no tenía condiciones de entender las Leyes Divinas, cuando Dios sólo podía ser comprendido como un Ser que castigaba aquellos que cometían errores y el temor a los castigos obligaban los hombres a respetarlo y a evitar equivocarse.

 

Las vidas sucesivas es coherente con la bondad de Dios, mientras que la creencia en una única existencia la niega.

 

Para entender las enseñanzas de Jesús, debemos abandonar los prejuicios, las ideas preconcebidas, los cultos exteriores, el apego a la letra. Su legado no es un privilegio destinado a unos pocos, pues todos le tienen libre acceso. Sin embargo es necesario dedicarse sinceramente a comprenderlo, sin ánimo de crítica y sin suponernos sabios o grandes conocedores del asunto.

Nicodemo era un doctor de la ley, y aunque haya demostrado ignorancia, demostró también humildad, dado que trató de buscar la verdad en las enseñanzas de un simple carpintero. Busquémoslas también nosotros con humildad, leyendo sus lecciones, reflexionando sobre ellas, razonando según nuestra inteligencia y sentido común, y no aferrados a viejas creencias.

 

Tengamos oído de oír, pero también cabeza para pensar con discernimiento, sin prisa o apasionamiento.

 

EVOLUCIÓN, REENCARNACIÓN e INMORTALIDAD son atributos inseparables, inherentes a la más positiva y maravillosa de todas las evidencias que arrebatan y deslumbran la inteligencia humana: la VIDA. (VINÍCIUS, 1988)

 

La reencarnación prueba todo el amor de Dios hacia sus hijos. Nos da nuevas oportunidades cada día. Nos permite perdonarnos y nos enseña a amar, a edificar ese amor en las vidas sucesivas, en los diversos roles que asumimos en ellas. Y Jesús nos legó el derrotero para alcanzar ese nivel de comprensión.

 

 

 

Fuentes consultadas

 

 

 

SCHUTEL, Cairbar. Parábolas y enseñanzas de Jesús. Reencarnación o pluralidad de las existencias corpóreas. 12. ed. Matán: El Clarín, 1987, p. 197-201. 4. Op. Cit. Coloquio de Jesús con Nicodemos, p. 290-301.

VINICIUS, Pedro de Camargo. En la Escuela del Maestro. Nacer y morir. 5. ed. Sao Paulo: FEESP, 1988, p. 84-6.

XAVIER, Francisco. Espíritu Emmanuel. Palabras de Vida Eterna. Oídos. 11. ed. Uberaba: CEC: 1988. p. 161-2.

 

 

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