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Porqué la Tierra no será destruida en 2012

Película 2012 – El Día del Juicio Final

 

Gerson Simões Monteiro

 

La película “2012 – El Día del Juicio Final”, producida en 2008 en los Estados Unidos, en realidad es un intento más de crear una onda de terrorismo psicológico a través del supuesto fin del mundo. En esta ola las profecías relativas a las transformaciones por las cuales la Tierra está pasando para ingresar a una Nueva Era son exploradas sin fundamento.

Según un amigo, los productores de esta película usaron las profecías Mayas intentando “cristianizarlas”, pero se olvidaron que cuando tales profecías fueron concebidas, aquel pueblo siquiera había oído hablar de Jesús, mucho menos pensaba en creer en un Dios único. Ya que se fue el año 2000 y ya no se puede explotar la falsa profecía de la Biblia – “del mil pasarás, del dos mil no pasarás” – surge ahora una película que procura reactivar el tema catastrófico, aunque no haya ninguna citación sobre ella ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento.

 

La elección de la fecha

 

En realidad, la nueva fecha para que se acabe el mundo, el día 21 de diciembre de 2012 es solamente una jugada de marketing para lanzar el referido libro. Ella fue establecida en el calendario Maya, un calendario que comienza el conteo del tiempo el 11 de agosto del año 3114 a.C., es decir, aún antes de las dataciones arqueológicas de esa misteriosa civilización. Según aquellas dataciones, los Mayas se desarrollaron entre el 1800 a.C. y el 1450 d.C., en un vasto territorio que incluye regiones de Sudamérica y América Central, donde las ruinas de sus ciudades y pirámides monumentales resisten al tiempo.

Los Mayas son reconocidos por su avanzado conocimiento de Astronomía y por la exactitud de sus diferentes calendarios, como el calendario anual solar, con 365 días, llamado Haab. Otro de esos calendarios, el de “largo conteo”, fue desarrollado para computar extensos períodos de tiempo o ciclos de 5.125 años. Fue basándose en este calendario de largos ciclos que se estableció la tradición de la profecía Maya del fin de los tiempos.

Pues, por lo visto, las profecías Mayas también están de acuerdo con lo que enseña la Doctrina Espírita, no respecto al fin físico de nuestro planeta, sino al surgimiento de una Nueva Era, cuando en la escala de los mundos habitados, la Tierra pasará de Mundo de Expiaciones y Pruebas (segunda categoría) a Mundo de Regeneración (tercera categoría).

Ya estamos en 2014

Sin embargo, precisamos considerar que ya estamos en el año 2014, según la revelación mediúmnica transmitida por Chico Xavier en 1937, lo que fue ratificado posteriormente a través de conceptuados científicos y teólogos que se basaron en los estudios e pesquisas históricas relacionadas a continuación:

1°) Cuando Jesús nació en Palestina, una obscura colonia del Imperio Romano y estrecha franja de tierra en el fondo del Mediterráneo, el emperador romano era Cesar Octavio Augusto. Y en el mundo de Cesar los años eran contados por el calendario romano, así que el año 1 era el de la fundación de Roma.

Los años siguientes eran marcados con la abreviatura A.U.C., de la expresión “Ab Urbe Condita” (Desde la Fundación de Roma). Solamente en el siglo VI, mucho después de Constantino (Con el Edito de Milán en el año 313) haber concedido la libertad de culto a los cristianos, es que fue establecido el año de la Era Cristiana, vinculado al calendario romano “Ab Urbe Condita”. Y por sus cálculos se fijó el año de la fundación de Roma como el de 754 antes de Cristo.

No obstante, la revelación hecha por el Espíritu Humberto de Campos en 1935 a través de la psicografía de Francisco Cândido Xavier, en el capítulo 15 del libro “Crônicas de Além-Túmulo”[1], editado por la FEB en 1937, registra el error histórico cometido por aquel monje católico y su debida corrección, al relatar el diálogo entablado en el mundo espiritual entre Cristo y su discípulo Juan, el Evangelista:

- Juan – le dijo el Maestro -, ¿recuerdas mi surgimiento en la Tierra? – Lo recuerdo, Señor. Fue en el año 749 de la era romana, a pesar de la arbitrariedad de Fray Dionisio haberlo colocado equivocadamente en el 754 cuando calculó vuestro natalicio en el siglo VI.

2°) Es importante destacar que la revelación traída por intermedio de Chico Xavier fue confirmada posteriormente por Robin Lane Fox, el historiador y profesor de Historia Antiga en el New College de Oxford, quien en su libro “Biblia – Verdad y Ficción” lanzado en 1993, confirma ese error de cálculo de la fecha del nacimiento de Jesús, calcado en varios documentos de la época y en los hechos narrados por los evangelistas, los cuales están en aparente contradicción en la perspectiva fundamentada en el calendario romano.

3°) Ese mismo pensamiento es defendido por el profesor Charles Perrot del Instituto Católico de París en una entrevista a la revista “Le Point”:

(…) según un amplio consenso de exegeta, el año de nacimiento de Jesús debería situarse un poco antes de la muerte de Herodes, el Grande. Pues, según los datos numismáticos, astronómicos y sobre todo textuales, Herodes debió morirse el 11 de abril del año 4 a.C. (…) El nacimiento de Jesús debió ser entre los años 6 y 7 a.C. (…)

4°) También el profesor y padre John P. Meier que enseña el Nuevo Testamento en la Universidad Católica de América, en Washington, escribió el 21 de diciembre de 1986 en el “The New York Times” que Cristo debió haber nacido alrededor del 6 al 4 a.C.

5°) En nuestro país[2], el astrónomo Ronaldo Rogério Mourão de Freitas, del Observatorio Nacional, divulgó en el “Jornal do Brasil” del 4 de enero de 1982 que en 525 Fray Dionisio, el Pequeño, fue encargado por el Papa de organizar el calendario cristiano a partir de la venida de Jesús a la Tierra y arbitró el año 754 de la Era Romana para su nacimiento. Pero por investigaciones realizadas sobre el tema, él llegó a la conclusión de que el surgimiento del Cristo en nuestro mundo se dio en el año 749 de la fundación de Roma.

 

La Nueva Era

 

Ante todas las evidencias podemos concluir sin lugar a duda que el año 2012 ya ha pasado, es decir, ya estamos en pleno año del 2014 y la Tierra no fue destruida, según la previsión divulgada de que el mundo acabaría el 21 de diciembre del 2012.

Aun conviene aclarar el término “fin” empleado en las palabras proféticas de Jesús – “Cuando el Evangelio sea predicado en todo la Tierra, entonces vendrá el fin” (Mateus, 24:14) - está relacionado a la idea de tiempo y no a la de espacio, exactamente la misma idea del calendario Maya de largos ciclos. Por tanto, Jesús no se refirió al fin del mundo físico sino al fin de una Era. Y esto es lógico pues cuando criaturas humanas estén evangelizadas, habrá el fin de la violencia, de las luchas fratricidas, del narcotráfico, de las balas perdidas, de las selecciones étnicas y de todo mal que aún perdura en el corazón del hombre.

Y convengamos: ¿sería racional Dios acabar con nuestro planeta cuando las criaturas humanas estén viviendo plenamente el mensaje del Evangelio? Y si Dios es la Justicia Suprema, ¿la destrucción del mundo sería entonces el premio prometido por Jesús a los mansos y pacíficos, que a lo largo de los siglos se esforzaron por implantar en la Tierra su reino de amor y de paz? ¡Obvio que no! ¡Dios es Justo!¨

 

Texto original extraído de la Revista “O Reformador”, de enero de 2010, editada por la FEB.



[1] Crónicas del Más Allá (nota de la traductora)

[2] El texto original fue escrito en Brasil por un brasileño.

 

 

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