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Miedos Inconscientes

 

Es importante tener consciencias de los miedos, además de tratar de entender sus orígenes. Liberarse de los miedos, evitar que ellos nos impidan el crecimiento espiritual, que nos dificulten la vida plena y que sean obstáculos a nuestra felicidad, es parte de nuestro autoconocimiento.

Es fundamental entender que muchas veces tales miedos no son tienen explicaciones conscientes y no siempre se justifican en los episodios perinatales o de la niñez. Son causas comunes de los miedos: recuerdos de situaciones traumáticas de esa y de otras existencias, inseguridades/incertezas sobre el propio futuro ante la dificultad de percibirlo, existencia de enfermedades, graves o no, y sobre todo, el miedo a la muerte inminente.

Este último, además de ser el miedo principal, es un factor catalizador y generador de otros miedos.

Los miedos amenazan al ego; en realidad, es él quien lo teme, pues el Espíritu tiene consciencia de su inmortalidad. El autoconocimiento implicará varias lesiones en el ego, que puede ser tomado por el miedo al nuevo o al desconocido.

A veces el miedo puede funcionar como un mecanismo de protección contra un síntoma peor. El miedo a enfrentar determinado problema puede que ocupe el lugar de un desafío mayor que el ego trata de evitar. Cuanto más se escapa del objeto que le despierta el miedo, más se le transforma en amenaza. En la oscuridad, cualquier cachorro puede parecerse a una fiera. Cuando se ilumina lo que se teme, es posible relacionarse de modo real con las situaciones, lo que elimina el miedo.

Para reducir la influencia de esos miedos se debe: primero desarrollar un fuerte sentido de confianza en Dios, con la consciencia de que nada, absolutamente nada, pasará que no sea a beneficio de uno, aunque se trate de algo que parezca doloroso; segundo, hay que creer en la propia capacidad de enfrentar las circunstancias de la vida con creatividad y sentido común; tercero, la mejor manera de disolver un miedo es afrontarlo poco a poco; cuarto, nada le puede suceder al ser humano que no pueda ser solucionado por él mismo.

Prácticas de meditación ayudan a entender y a disolver los miedos.

 

 

Adenáuer Novaes, en Psicologia e Espiritualide