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Jerarquía en la Casa Espírita

 

 

Por Victor Manoel Ventura Seco

 

 

“Sabéis que los príncipes de las naciones las dominan, y que los grandes las oprimen. No debe ser así entre vosotros. Por el contrario, aquel que quiera ser el mayor, sea vuestro servidor: y aquel que quiera ser el primero entre vosotros, sea vuestro esclavo, del mismo modo que el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar la vida por la redención de muchos.” (1)

 

Es necesaria una reflexión entre nosotros espíritas sobre un tema relevante y natural. ¿Cómo debe ser la organización de una casa espírita? Si la legislación humana recomienda la necesidad de un estatuto social, cargos, funciones, formación de un consejo y asambleas para las deliberaciones de la sociedad, ¿qué recomienda la legislación divina?

Algunos creen que la casa espírita es como una empresa, entienden que para que funcione bien, aunque no cuente con la presencia de accionistas, debe haber presidente, directores, gerentes, coordinadores supervisores y una cadena jerárquica bien definida, cuyas órdenes son determinadas por los cargos superiores y obedecidas plenamente por los inferiores o subalternos. Piensan que así se preserva la armonía de la casa, por la imposición de rígida e indiscutible disciplina que debe ser totalmente respetada y sin la cual no existe el trabajo en equipo.

Algunos creen que la casa espírita es como cualquier clase de club, gremio, ONG o asociación de personas en torno de un mismo ideal y de intereses comunes, o aún como clubes deportivos, asociaciones profesionales o sindicatos, etc. Argumentan que son fundamentales los cargos, la jerarquía y la política, sin los cuales no pueden vivir. “Figura” el que haga mejor marketing personal, que venda mejor su imagen. ¡Puede ser el presidente! No importa si la imagen es verdadera, sino que las personas se convenzan de que se trata del “tipo” ideal.

Algunos creen que la casa espírita puede ser una asociación de personas con ideal religioso que debe funcionar como la mayoría de las instituciones religiosas del planeta tierra. Argumentan que así debe ser: castas bien definidas de sacerdotes, novicios, supremos líderes religiosos, creyentes, adeptos, seguidores, fieles o solamente simpatizantes y obviamente con la más rígida estructura jerárquica; con ciega disciplina y obediencia bordeando la irracionalidad, pues la preservación de la institución religiosa, su jerarquía y su tradición está por encima de todo.

¿Pero cómo organizar una casa espírita que atienda a la legislación divina? ¿Qué recomienda ella? ¿Nos aconsejan y enseñan los espíritus superiores sobre su organización?

Nuestro querido Maestro Jesús advierte a los apóstoles:

 

“Sabéis que los príncipes de las naciones las dominan, y que los grandes las oprimen. No debe ser así entre vosotros. Por el contrario, aquel que quiera ser el mayor, sea vuestro servidor: y aquel que quiera ser el primero entre vosotros, sea vuestro esclavo.” (1)

                                                               

Esclarece Kardec otra sabia enseñanza de Jesús:

 

Será mayor en el reino de los Cielos aquel que se humille y se haga pequeño como un niño, es decir, que no alimente cualquier expresión de superioridad o infalibilidad.” (2)

 

Y agrega más adelante:

 

“si no queréis ser obligado a descender, no busquéis el primer puesto en la Tierra, ni pretendáis poneros por encima de los otros. Buscad, por el contrario, el lugar más humilde y modesto, porque Dios sabrá daros uno más elevado en el Cielo, si lo merecéis.” (3)

 

En el libro “Siembra de los Médiums”, Emmanuel nos presenta sabias ponderaciones sobre la organización del Espiritismo y nos enseña:

 

“Todos concordamos que la Doctrina Espirita revive ahora el Cristianismo puro, sin embargo muchos extrañan su organización sin los llamados valores nobiliarios que marcan la mayoría de las instituciones terrestres.” (4)

“Por engañarse con la idolatría que siempre nos cuesta caro, muchos compañeros, menos vigilantes, desearían condecorar trabajadores de la Nueva Revelación con la creación de galerías para la distinción personal. Y si les fuera posible determinar la dirección de las cosas en un consenso de opinión, con certeza ya habríamos movilizado, desde hace mucho, a adoctrinadores-jefes, médiums-titulares y nuestras casas de servicio perderían tiempo en mesuras y reverencias.” (…) (4)

“Así que no existen médiums mayores o menores que fomenten la constitución de prerrogativas y castas entre nosotros.” (…) (4)

“Es deber de todos nosotros preservar la idea espírita indemne de cualquier hidalguía imaginaria entre aquellos que la sirven.” (4)

 

En el capítulo 9 del libro “Nuestro Hogar”, André Luiz relata la reacción del gobernador ante las disparatadas exigencias de mesas abundantes y bebidas excitantes en la ciudad espiritual que prolongaban los antiguos vicios terrenos de algunos habitantes.

Amorosamente, con mucha paciencia y perseverancia, invitó a instructores de una esfera muy elevada para la orientación de todos. Numerosas asambleas fueron organizadas, pero el gobernador jamás castigó a nadie. Convocaba a los adversarios de la medida al palacio y les explicaba paternalmente los proyectos y finalidades del sistema alimentario de la ciudad que gobernaba. Las reuniones, actividades y medidas continuaron durante treinta años, sin lugar a desánimos. Se sumó el Ministerio de la Elevación tras 21 años de estudios y conversaciones fraternales, y solamente después de muchos estudios y diálogos fraternales el gobernador tomó medidas más enérgicas por la obstinación e impertinencia de esos espíritus, soportadas amorosamente por él durante 30 años consecutivos. (5)

Si tuviéramos un 10% de la elevación espiritual del gobernador de Nuestro Hogar, discutiríamos amorosamente las divergencias de interpretaciones que surgen en nuestras casas espíritas por 3 años consecutivos por lo menos. Quizás un día cuando evolucionemos lo alcanzaremos.

En la Casa del Camino, la primera comunidad cristiana, Pablo, Tiago y los demás seguidores del Cristo también tuvieron sus divergencias de interpretación de las leyes de Dios. En el capítulo 5 (Luchas por el Evangelio) de la obra “Pablo y Esteban”, Emmanuel relata la discusión sobre la necesidad o no de la circuncisión del gentío para la conversión al Evangelio de Jesús. Después de reunirse por varios días en asambleas de conversaciones fraternales, discursos y ponderaciones, llegaron a una decisión sobre el tema. Todos actuaron de manera fraternal, solidaria y respetuosa ante el derecho de expresión de cada uno, oyeron y ponderaron sobre las ideas expuestas.

¿Por qué Pedro, considerado como líder de los apóstoles, no firmó un decreto, una orden, una determinación sobre el tema para ser obedecido por todos? ¿Por qué no lo decidió solo? Por saber que el verdadero amor cristiano está asentado en la humildad y no en la jerarquía. Porque respetaba profunda e intensamente a cada uno de los hermanos y hermanas de la comunidad cristiana, independiente de las interpretaciones divergentes sobre el Evangelio. Porque conocía, respetaba y practicaba con fervor la enseñanza del Divino Maestro Jesús: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (7)

En contrapartida, recordemos por un momento algunas citaciones de las obras espíritas sobre la organización social de los grupos de espíritus inferiores del umbral, de las tinieblas, obsesores, etc., los cuales se vinculan por afinidad al egoísmo, orgullo, vanidad, soberbia, altivez, presunción, rebeldía y a la gran variedad de pensamientos y actos contrarios a las Leyes de Dios.

En el capítulo 01 del libro “Liberación” de André Luiz, el Ministro Flacus, enseñando sobre las organizaciones de desencarnados esclarece:

 

“En el dominio celestial, hombres y mujeres de todo el mundo, frustrados en sus aspiraciones de vanidoso poder, penetran en esa región tras la muerte, prolongan las actividades terrenas y eligen el instinto de soberanía sobre la Tierra como única felicidad digna del impulso de conquistar. Hijos rebeldes de la Providencia, intentan desacreditar la grandeza divina, estimulando el poder autocrático de la inteligencia insumisa y orgullosa, y buscan preservar los círculos terrestres para la dilatación indefinida del odio y de la rebeldía, de la vanidad y de la criminalidad, como si el planeta, en su expresión inferior, fuera el único paraíso aún no sometido integralmente a sus caprichos, en vista de la permanente discordia que reina entre ellos mismos. Es que no comprenden la situación dolorosa en la que están porque la prisión de la ignorancia, el miedo y la maldad, las inquietudes y persecuciones recíprocas, consumen sus fuerzas e le inutilizan el tiempo.” (8)

“Fuera del amor verdadero, toda unión es temporal y la guerra será siempre el estado natural de aquellos que perseveran en la posición de indisciplina.” (8)

“Un reino espiritual dividido y atormentado rodea la experiencia humana en todas las direcciones e intenta ampliar el dominio permanente de la tiranía y de la fuerza.” (8)

 

Más adelante, en el segundo capítulo del mismo libro, el Instructor Gúbio comenta sobre esas organizaciones.

 

“- (…) El objetivo esencial de tales ejércitos sombríos es conservar el primitivismo mental de la criatura humana para que el Planeta permanezca bajo su yugo tiránico, tanto cuanto le sea posible (…)” (8)

“(…) El Instructor Gúbio nos miró con ojos percucientes y tranquilos y ponderó:” (8)

“- ¿Entienden ahora la opción de ciertos espíritus por la caza oscura del crimen después de la tumba, como les ocurre a millones de encarnados que aprecian vivir en el domicilio de la enfermedad en plena armonía con la naturaleza terrestre? Actitudes mentales enraizadas no se modifican fácilmente. El rey que gobierna a millares, el dirigente acostumbrado a dictaminar rígidas directrices, el hombre habituado a dominar caracteres ajenos, cuando no disponen de principios santificantes en el terreno del ideal para alimentarse íntimamente en la tarea a la que se consagran, no se transforman en servidores humildes de un momento a otro sólo porque se deshicieron de la carga de células materiales. (…)” (8)

 

En el capítulo 20 del libro “Los Mensajeros”, cuando André Luiz visita a las defensas de las fortalezas de Nuestro Hogar, el administrador Alfredo le esclarece:

 

“(…) Las organizaciones de nuestros hermanos consagrados al mal son vastísimas. No admitan la hipótesis de que sean todos ignorantes o inconscientes. La mayoría se constituye de perversos y criminales. Son entidades verdaderamente diabólicas. No tengan ninguna duda de eso.” (9)

“Quieren dominar antes de dominarse, exigen antes de dar y entran en constante conflicto contra el espíritu divino de la ley. Establecido el duelo entre la fantasía de ellos y la verdad del Padre, se resisten a las correcciones del Señor y esos desventurados se transforman en verdaderos genios de la sombra, hasta que un día decidan seguir nuevos rumbos.” (9)

“Intrigado con las profundas observaciones, pregunté:” (9)

“- Pero, ¿cómo explicar las bases de semejante actitud? En la Tierra comprendemos ciertos engaños, pero aquí…” (9)

“El generoso interlocutor no me dejó terminar y prosiguió:” (9)

“-En la superficie terrestre, nuestros hermanos poco felices luchan por la dominación económica, por las pasiones desordenadas, por la hegemonía de falsos principios. En estas zonas inmediatas a la mente terrestre, tenemos todo eso en idénticas condiciones. Entre las entidades perversas e ignorantes, hay cooperativas para el mal, sistemas económicos de naturaleza feudal, explotación inferior de ciertas fuerzas de la Naturaleza; vanidades tiránicas, difusión de mentiras, esclavitud de los que se debilitan por la falta de vigilancia, doloroso cautiverio de los Espíritus fracasados e incautos, pasiones tal vez más desordenadas que las de la Tierra, inquietudes sentimentales, terribles desequilibrios mentales, angustiosos desvíos del sentimiento. En todos los lugares, amigo mío, las caídas espirituales, ante el Señor, son siempre las mismas, aunque cambien de intensidad y coloración.” (9)

          

En el capítulo 05 del libro “Ocurrió en la Casa Espírita”, la autora espiritual Nora nos relata por la psicografía de Emanuel Cristiano la técnica de Julio Cesar, líder de los obsesores, quien oferta favores y cargos a los obsesores y estimula la vanidad de una médium para que ésta se creyera superior a los demás médiums de la casa espírita.

 

“(…) Julio Cesar acompañó el trabajo de María Souza (médium) durante varias semanas e hizo que casos semejantes a estos se repitieran (casos de cura); para tal les ofertaba cargos, favores y retribuciones a los obsesores, lo que provocó en ella la certeza de que por fin había desarrollado la facultad de cura (…)” (10)

 

Adelante, en el capítulo 08 “Cediendo a la Tentación”, Nora relata la característica de la perturbación instalada tras la infiltración de los obsesores en el pensamiento de los trabajadores de la casa espírita:

 

“No obstante, no faltaban los que no vigilaban y perturbaban el servicio; sedientos de cargo, disputaban la organización de las entrevistas, como representantes del orgullo en una empresa del mundo. Olvidaron que los candidatos a dirigir el trabajo del bien deben primeramente esforzarse en gobernarse a sí mismos.” (11)

 

En el capítulo 26 del libro “Los Mensajeros”, cuando André Luiz visita a uno de los Puestos de Socorro de Campo de Paz hay comentarios sobre su organización:

 

“Noté que el trabajo en el Puesto se desenvolvía en un ambiente del más hermoso compañerismo, no obstante el respeto natural al reconocimiento de jerarquías.” (12)

Ismalia recibía a servidoras en actitud maternal. Alfredo recibía a todos con espíritu de solidaridad y afecto inmenso, sin cualquier gesto de impaciencia o irritación. El ambiente era de concordia. Todo respiraba orden y comprensión, bondad y armonía. La actitud paternal del administrador del Puesto de Socorro expresaba energía y amistad, organización y entendimiento, lo que atraía intensamente a André Luiz. (12)

 

Queda claro que la jerarquía establecida se refiere a las especialidades de las funciones de cada colaborador del puesto de trabajo; es objetivamente organizacional para la armonía en la ejecución de la tarea colectiva; el ambiente es caracterizado por el más hermoso compañerismo; predomina el ideal de servir al Maestro Jesús; no hay lugar para disputas de cargos y actividad política; la conquista del poder y el dominio sobre los demás no forman parte de los valores de esos benefactores.

Nuestro querido Francisco Cândido Xavier, el máximo ejemplo de acción de un verdadero espírita, sirvió por muchos años en un centro en Uberaba (ciudad de Minas Gerais, en el sureste de Brasil). Tras catorce años de actividad la casa creció y pasó a ocupar casi una manzana. Ya no había espacio para el humilde siervo de Jesús. Chico se alejó y fundó una nueva casa espírita de menor estructura, menor número de participantes, pero con el amor y la humildad que caracterizan los verdaderos seguidores del Maestro Divino. A veces comentaba:

“(…) En la casa que crece mucho, desaparece el amor (…)” (13)

¿Qué habrá constatado Chico? ¿Habría perdido la casa espírita la pureza y la sencillez del principio, cuando aún era un pequeño núcleo de fraternidad y solidaridad? ¿Incitaría el tamaño de su estructura a que sus colaboradores adoptaran posiciones menos humildes, con jerarquías, cargos, disputas de poder y vanidades personales?

El Profesor Herculano Pires, quien según Emmanuel era “el metro que mejor midió a Kardec”, en el capítulo tres de su libro “El Centro Espírita”, pondera sobre la organización de una casa espírita:

 

“Pero, por encima de todo y antes que nada: humildad. Porque el Espiritismo sin humildad es agua contaminada, llena de gérmenes de la presunción, de la vanidad y del orgullo que atraen a los Espíritus inferiores. Un presidente de Centro Espírita no es un Presidente de la República, es un doctrinador y no un sabio. Por el contrario, son seres necesitados que están aprendiendo el difícil arte de servir y no el de imponer decretos, dar órdenes y humillar a los demás en público. Sin la humildad, que genera y sustenta el amor al prójimo, ni el estudio puede dar frutos (…)” (14)

 

Como lo sabemos, somos todos médiums, con diferentes grados de sensibilidad y tipo de mediumnidad, sobre todo entre los que ejecutan alguna tarea en la casa espírita. Recordemos una relevante enseñanza de Emmanuel, datada en el año lejano de 1937, en el capítulo 11 - Mensajes a los Médiums - del libro “Emmanuel”, en la que presenta diversas ponderaciones a los médiums para que recuerden su pasado espiritual.

 

“(…) Su pasado muchas veces está manchado por graves desvíos y errores evidentes. Son casi siempre Espíritus que se desplomaron de las cumbres sociales por abusos de poder, de autoridad, de fortuna y de inteligencia, y que regresan al orbe terrestre para sacrificarse en beneficio de gran número de almas que se desviaron de las sendas luminosas de la fe, de la caridad y de la virtud. Son almas arrepentidas que buscan reunir todas las felicidades que perdieron y ahora reorganizan con sacrificios lo que destruyeron en momentos de locura y de arbitrariedades criminales (…)” (15)

 

El libro “Ocurrió en la Casa Espírita” refuerza la misma afirmación y el sabio concepto enseñado por Emmanuel. Castro, presidente de la Casa Espírita sometida a ataque obsesivo, recibe instrucciones del dirigente espiritual, quien le recuerda la necesidad de la humildad y del sacrificio en sus actos, además le informa que en el pasado Castro también formó parte de los ejércitos infernales. (16)

 

“Y si lo quieres saber, tú mismo ya formaste parte de los ejércitos infernales. ¿Quién de nosotros, peregrinando por los caminos de la ignorancia, no contribuimos para impedir el progreso?” (16)

 

Más adelante en la citada obra literaria, Julio Cesar, jefe de los obsesores, se arrepiente de sus actos y es conducido a nueva reencarnación en familia espírita para reparar el mal que practicó. Cuando tenga aproximadamente 50 años de edad física, médium, asumirá la presidencia de la Casa Espírita que tanto persiguió para intentar reparar el mal practicado. (17)

Nos sirve a todos como relevante advertencia, con rarísimas excepciones. Cuando falte humildad en nuestra acción recordemos que no somos seres angélicos repletos de virtudes y que no asumimos cargos importantes por nuestra elevación espiritual. Somos seres milenarios que en diversas encarnaciones nos involucramos en grandes fallas ante las Leyes Divinas, las cuales, por la infinita bondad de Dios, nos concedieron oportunidades de rescatarlas y expiarlas ocupando funciones transitorias de carácter religioso en las casas espíritas.

Por todo lo expuesto, por todas las ponderaciones de los espíritus bondadosos en las citaciones de la literatura espírita en este artículo, creo que nos es útil a todos que repensemos el centro espírita y nuestras posturas y acciones en tales instituciones.

Antes de considerar la casa espírita como un empresa, un club, un gremio, una ONG o una asociación de personas con ideal religioso, antes de establecer jerarquías y estructuras de poder, disciplinas y ciega obediencia, idolatría de médiums y dirigentes, recordemos que un centro espírita es sobre todo un núcleo de amor, fraternidad y solidaridad. Es un núcleo de consuelo para las almas enfermas como las nuestras, que buscan reequilibrio a través del ejemplo y de la vivencia del verdadero amor cristiano. Es un núcleo de estudios de la doctrina espírita donde personas que desean con todo su corazón conocer las Leyes de Dios, pueden y deben participar; libres de cualquier dogmatismo, prejuicios, tradiciones, secularización, sincretismos y misticismos; personas que desean estudiar utilizando su divino derecho a cuestionar constantemente, analizar a la luz de la razón y del sentido común, concluir sus preceptos con libertad, discutir ideas y de no aceptar y concordar ciegamente.

Mientras el amor, la fraternidad y la solidaridad en las relaciones no formen parte de la esencia primordial de la acción de todos, por sobre cualquier jerarquía en la casa espírita, mientras no dominemos nuestras inclinaciones inferiores que nos conducen al orgullo, a la vanidad y a la prepotencia, no serviremos al Maestro Jesús de modo adecuado, por lo tanto, fallaremos una vez más en estas probaciones de carácter religioso.

Nos enseñó el Divino Maestro que a quien mucho se le haya dado, mucho le será pedido (*) y obviamente recibimos todas las enseñanzas y preparación necesarias antes de encarnar para que actuemos con amor y fidelidad a los preceptos de Cristo

Es bueno recordar otra sabia enseñanza de Emmanuel a todos que abrazamos la Doctrina Espírita:

 

“Dignifica, pues, la Doctrina que te consuela y libera, vigilando su pureza y simplicidad, para que no colabores, sin darte cuenta, en los vicios de la ignorancia y en los crímenes del pensamiento.” (18)

“Doctrina Espírita significa Doctrina de Cristo. Y la Doctrina de Cristo es la doctrina del perfeccionamiento moral en todos los mundos.” (18)

“Guárdala, pues, en la existencia como tu responsabilidad más alta porque día vendrá en que serás naturalmente invitado a rendirle cuentas.” (18)

 

 

Victor Manoel Ventura Seco estudia la Doctrina Espírita hace casi dos décadas, concurre a diversas casas espíritas en la ciudad de São Paulo y colabora en la página Web www.espiritismoemdebate.com.br

 

 

 

Este artículo fue traducido con la autorización de su autor y su versión original está disponible en:

http://www.espiritismoemdebate.com.br/artigos/victor/hierarquia_na_casa.htm

 

 

 

 

Referencias Bibliográficas:

 

(1) S. MATEUS, capítulo XX, vv. 20 a 28.) ESE Cap. 07 ítem 4. Ed. FEB – 115ª Ed.;

(2) e (3) ESE Cap. 07 ítem 6. - Ed FEB – 115ª Ed;

(4) “Siembra de los Médiums” – pag. 103 - “Mediumnidad y e Privilegios” - FEB – 6ª. Ed.;

(5) “Nuestro Hogar” – pg. 54 a 58 – André Luiz – FEB – 45ª Ed;

(6) “Pablo y Esteban” – Cap. 5 – Emmanuel – FEB – 45ª Ed;

(7) Evangelio de Juan 13:35 – citado en “Fuente Viva – Lección 15, pag. 43 – Emmanuel –FEB - 20ª. Ed;

(8) “Liberación” – Cap. 01 e 02 – André Luiz – pg.19,31 14ª Ed– FEB;

(9) “Los Mensajeros” – Cap. 20 - pg. 109 e 110 – André Luiz – FEB – 21 ª Ed;

(10) “Ocurrió en la Casa Espírita” – Cap. 05 “Estimulando a la Vanidad” – pg. 47 – Editora do Centro Espírita Allan Kardec – 2ª. Ed

(11) “Ocurrió en la Casa Espírita” – Cap. 08 “Cediendo a la Tentación” – pg. 80 – Editora do Centro Espírita Allan Kardec – 2ª. Ed

(12) “Los Mensajeros” – Cap. 26 - pgs. 109 e 110 – André Luiz – FEB – 21 ª Ed;

(13) “As vidas de Chico Xavier” de Marcel Souto Maior – Cap. “A vida desapropriada” – pg. 208– Editora Planeta do Brasil Ltda. - 2ª. Ed

(14) “El Centro Espírita” - Prof. J. Herculano Pires – Cap.III “El Centro y la Comunidad” – pg. 26 – Editora Paidéia Ltda. - 2ª. Ed

(15) “Emmanuel” – Emmanuel - Cap XI – pag. 66 -“ Quem são os médiuns em sua generalidade” FEB - 14ª. Ed;

(16) “Ocurrió en la Casa Espírita” – Cap. 09 “Entre Mensajes y Críticas” – pg. 89 – Editora do Centro Espírita Allan Kardec – 2ª. Ed

(17) “Ocurrió en la Casa Espírita” – Cap. 16 “Socorriendo al Vencido” – pg. 164 – Editora do Centro Espírita Allan Kardec – 2ª. Ed

(18) “Religión de los Espíritus” – pg. 227 e 229 – Ed FEB.

(*) Nota de la traductora: Referencia a Lucas 12:48

 

 

 

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