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Espíritas despreocupados por el celo doctrinario

Lamentamos por algunos espíritas que no hacen mal, pero tampoco practican ningún bien, y que por falta de vigilancia caen en ridículo, obstaculizan la difusión del Espiritismo del que se dicen adeptos. Divulgan teorías extrañas que perturban la buena marcha doctrinaria, siembran la duda en unos y la separación en otros. Son espíritas que actúan con frialdad y sarcasmo, que estampan en el semblante variadas apariencias engañosas. Por inmadurez y falta de compromiso moral idolatran "mentores" (divinidades) que pasan a evocar con sus muecas, y les brindan ofrendas de todos los tipos con rituales, sacrificios; les ofrecen vanas promesas, entregan el alma (¿?), deseosos de obtener ventajas por cuya conquista nada realizan.

 

Aspiran siempre con la revocación de los Estatutos Divinos para sus conveniencias. Creen ciegamente que sus "mentores" se encargan de todo, y prosiguen, abriendo espacios en el alma para la instalación de los procesos perturbadores que oxigenen el fanatismo como títeres de las obsesiones. Sufren profundos entrevieses intelectuales, cuando se trata de asuntos doctrinarios, se muestran drásticamente emocionados. No simpatizan con las propuestas racionales, lo que les impone la anuencia fácil de esdrújulas fantasías, sin sentido del ridículo, dependientes que se llenan de fantasía mística y del pensamiento concreto, con dificultad para elaborar abstracciones inteligentes.

 

Al principio tales compañeros disimulan comprender los fundamentos, los conceptos y las consecuencias morales del proyecto kardeciano, hasta que se les observa el comportamiento en relación a la Doctrina Espirita. Se aguijonean a "guías poderosos", pasan a venerarlos y prestarles culto irracional, dejando a ellos (a los "tales guías poderos") la tarea de solucionar cuestiones e interferir en asuntos en los cuales la fobia los vuelve indiferentes y omisos y les impide actuar de manera coherente. Es como tales hermanos adoptaron rituales, cantos extraños, injertos tóxicos que paraliza el cuerpo doctrinario codificado por Allan Kardec. Son aquellos que definitivamente no son de la jurisdicción espírita, que fomentan disputas y conflictos que ensombrecen la marcha del Movimiento Espírita.

 

En verdad perturbamos la macha del Espiritismo cuando no luchamos por la reforma íntima. "Cuando no trabajamos en las obras asistenciales. Cuando no estudiamos a Kardec. Cuando exigimos privilegios. Cuando especulamos con la Doctrina en materia política [partidaria]. Cuando sacrificamos a la familia en los trabajos de la fe. Cuando nos afligimos por la conquista de aplausos. Cuando nos juzgamos indispensables. Cuando abdicamos del raciocinio y nos dejamos manipular por movimientos o criaturas que intentan sutilmente ensombrecer el área del esclarecimiento espírita con preconceptos e ilusiones." (1)

 

Lo que aquí exponemos es la identificación del aterrador espíritu de falta de compromiso, de falta de celo por el Espiritismo ¿Cómo eso puede ocurrir cuando sabemos que el Espiritismo nos presenta un conjunto de principios intrínsecamente impresionantes y vigorosos, capaces de dar sentido a la vida, explicando la excelsitud del Creador ante Su creación, para exigirnos mente abierta (aunque atenta y cautelosa), amor a la verdad y espíritu de libertad, para que consigamos penetrar y profundizar sus enseñanzas?

 

Los compañeros no comprometidos con la fidelidad doctrinaria permiten que crezcan los “achismos” (2), los “guiismos” (3) y los personalismos en las huestes espíritas, tan sólo por no enfrentar las vanidades y orgullo humano, para no someterse al "sí, sí, no, no" según enseñó Cristo, para no perturbarse frente a la ignorancia o ante otros no comprometidos.

 

Para quien se empeña por la limpieza doctrinaria vale el sacrificio, sin jamás disputar con el mal, pero consciente de las actitudes que tomar en el momento debido, cuando hablar y cuando callar; siempre con el objetivo del mejoramiento, de la iluminación y de la ascensión, evitará el equívoco por mero comodidad u omisión y confirmará a Jesús, donde esté, a través de los derroteros de amor y luz que el Espiritismo apunta.

 

Mientras los días de sentido común y de fidelidad a Kardec y a Jesús no lleguen, cabe a los espíritas moralizados, conscientes o convencidos, a aquellos que saben el porqué de la propia creencia, a los que consiguen dimensionar las propias necesidades y adoptar o mantener posición íntegra, sin miedo de poner las cosas en sus debidos lugares, vivenciar los contenidos de la extraordinaria Doctrina, aunque eso les cueste agresiones y ataques, indiferencia y ridículo, siempre derivados de los compañeros moralmente limitados en su estado de ilusión.

 

 

Jorge Hessen

E-Mail: jorgehessen@gmail.com

Site: http://jorgehessen.net

Blog: http://jorgehessenestudandoespiritismo.blogspot.com

 

 

(1)    Xavier, Francisco Cândido / Vieira Waldo. Opinião Espirita, dictado por los Espíritus Emmanuel y André Luiz, São Paulo: Ed. Boa Nova, 2009

(2)    Palabra en portugués que significa la costumbre de hacer comentarios sin fundamentación y sin conocimiento sobre determinado tema; deducir sin certeza sobre algo por su exclusiva experiencia personal.

(3)    Neologismo que caracteriza la creencia ciega y exagerada en los supuestos guías espirituales.

 

 

Funte: http://jorgehessen.net/descomprometidos-com-o-zelo-doutrinario.html

 

 

 

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