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El Centro Espírita no es manicomio de ilusiones

 

Traducido por: Merchita

 

 

El Centro Espírita precisa ser un local de esperanzas en la densa noche de las angustias y dolores humanos, por ser el punto focal del mensaje del Consolador Prometido. Sin embargo, es exactamente en las casas espíritas, donde el Movimiento Espirita debe consolidarse, que acontecen las más equivocadas practicas "doctrinarias".

 

Un gravísimo problema de ese proceso discurre de aquellos que asumen responsabilidades de dirección, sin los obligatorios recursos morales, culturales y doctrinarios. Cofrades, que introducen en los núcleos espíritas practicas inoportunas de tipo; oraciones cantadas, paramentos especiales (traje y corbata, ropas blancas), debates de política partidaria, juegos de azar, (bingos, rifas, tómbolas), desfiles de moda, etc. Son hermanos que sedimentan la confusión doctrinaria en los suelos Kardecianos, imponiendo ideas absurdas como si fuesen principios espíritas y siempre aceptando "novedades" y "revelaciones" no comprobadas. Eso, sin citar la publicación de libros anti doctrinarios por medio de los cuales se promueve la exaltación de la fantasía mediúmnica.

 

El Espiritismo no comporta "terapéuticas" en las casas espíritas del tipo: piramideterapia, cristal terapia, cromoterapia, musicoterapia, hidroterapia, desobsesión por corriente magnética, apometría, choques anímicos, etc. injertarlas en las instituciones espiritas como si fuese una práctica espírita, es actitud irresponsable de personas autoritarias.

 

Sabemos que la Doctrina Espírita es principio máximo de libertad de pensamiento. No existen prohibiciones en el bojo de los conceptos doctrinarios, por eso nos sentimos más libres, hasta porque no debemos explicaciones de conducta o comportamiento, pues la conciencia individual es nuestro guía. Todavía, sabemos que las consecuencias de nuestras actitudes inevitablemente advendrán, tanto en el bueno como en el mal proceder. ¿Sin embargo, por el hecho cada uno ha de cuidar de la propia conducta, será que nadie tiene el derecho de cobrar nada de los que insisten en el error en la Casa Espírita? Es redundante decir que en una Institución de orientación espírita debemos aprender a convivir en la diversidad, en mayoría, respetando peculiaridades, diferencias y necesidades en las más diferentes áreas de trabajo, considerando principalmente las individualidades. Todavía, creo ser imperioso colocar la causa por encima de la indomable inclinación mística, del personalismo y del autoritarismo.

 

La ausencia del comprometimiento y fidelidad a la Doctrina Espírita es visible en este momento crucial. Como dije antes la práctica doctrinaria viene siendo substituida por prácticas exóticas y necesariamente malsanas, ocasión que sobresale muchos intereses excusos y personales, perturbando el día a día y la demanda del servicio de la Casa Espírita.

 

Urge colocar la necesidad de estudio juntamente con análisis y evaluación de los trabajos ejecutados en nombre de Jesús y Kardec en el Centro. La Tercera Revelación debe ser estudiada incansablemente, debe ser analizada y practicada en toda su extensión, en todos los aspectos fundamentales de la vida, tales como: científico, filosófico, religioso, ético, moral, educacional, social.

 

En el trabajo en grupo el individualismo perjudica inequívocamente el trabajo de equipo y no se logra suceso en las actividades en desenvolvimiento. Aunque, es imprescindible que medidas sean anticipadamente establecidas para que el personalismo exacerbado no perjudique el conjunto que debe pautar cada día por el mejoramiento de todos y de las actividades del Centro.

 

El Centro Espírita será lo que hagamos de él. A propósito del tema mediumnidad, importa esclarecer que su ejercicio no admite actitudes livianas, ni comporta la insensatez en sus expresiones. Exige, sí, un estudio continuo de sus mecanismos. Infelizmente el proyecto socorrista de los médiums está siendo preterido por el "vedetismo", fruto de la falta de conocimiento, de la ignorancia y, hasta, de la irresponsabilidad de dirigentes y cómplices desatentos. No cuesta recordar que la práctica espírita sin la debida base moral será, inevitablemente, una incursión permanente en el mundo del error y, consecuentemente, de las sombras.

 

El Centro debe ser una escuela en el sentido absoluto de la palabra. Esto es, destinado a educar, formar y edificar almas, teniendo como dirección pedagógica como educador todos sus trabajadores y frecuentadores. Por eso, el evangelizador no puede ser aquel que pasa el conocimiento de manera autómata y sin compromiso serio, que instruye caracterizando la Doctrina Espírita como una mera información.

 

El Centro Espírita no puede ser tomado como simple local donde se atienden Espíritus desencarnados, se administra caridad dativa, se toma agua fluidificada y se aplican pases. Todo eso forma parte y es altamente relevante. Mas todas esas actividades deben ser asociadas dentro de una programación educativa y con procesos pedagógicos didácticos adecuados a cada tipo de acción. De ese modo los Centros Espíritas se elevan al nivel de las agencias clásicas del hogar, del empleo y de la escuela convencional, para alcanzar la extensión transcendental de verdaderas academias de formación espiritual y no manicomio de engaños.

 

 

Jorge Hessen

 

 

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